Kids on the slope cuenta la historia de Kaoru Nishimi, un joven muy introvertido y con problemas para socializar que se traslada de ciudad, por enésima vez debido a los constantes viajes de su padre por causas laborales, y se dispone a comenzar en un nuevo instituto. En este centro conocerá a Sentaro Kawabuchi, el "chico malo", y a Ritsuko Mukae, la delegada de la clase y única amiga de Sentaro. Los tres jóvenes irán construyendo una relación de amistad, amor, confianza y apoyo mutuo que marcará el resto de sus vidas.
Este anime me ha gustado mucho. Inicialmente, me puse a verlo buscando una historia de amor pero, quizá lo que más me ha sorprendido (y lo bonito es que es un anime que me ha sorprendido en varias ocasiones) es que a pesar de que hay cierto componente de "líos amorosos" que pretende tomar algo de protagonismo en la trama, es totalmente accesorio y para nada su punto fuerte. Desde mi punto de vista, la belleza de este anime radica principalmente en la relación de amistad entre Kaoru y Sentaro: dos personas aparentemente con vidas y personalidades totalmente diferentes logran establecer una conexión prácticamente fraternal y que llenará un vacío en sus vidas.
Otro aspecto que me ha gustado mucho es que el anime huye de estereotipos, Sentaro no es, para nada, el típico chico malo. Le gusta meterse en peleas, es cierto, pero tiene buen corazón y ayuda a los demás, sin importarle a quién ni su reputación, cuando se le necesita. Es el personaje que mayor evolución experimenta, en mi opinión.
La música, especialmente el jazz, juega un papel muy importante en esta historia y la banda sonora, que acompaña a sus protagonistas a lo largo de la misma, expresando sus emociones y sentimientos, está escogida con muy buen gusto y transmite perfectamente su espíritu. La época en que se desarrolla la acción, mediados de 1960, también cumple un papel discreto pero que, de una manera casi imperceptible, te transmite aspectos culturales, cotidianos y de forma de pensar del Japón de esa época que me gustó mucho descubrir.
La única pega que pondría es que en algunos momentos parece que se quisiera recurrir a un drama un poco artificial y desmesurado para mi gusto, no sé si con el objetivo de darle más emoción a la serie pero esta parte me hizo desconectar un poco puesto que algunos acontecimientos y las reacciones de los personajes a los mismos me parecieron sobredimensionados y me rompieron el ritmo, para mí perfecto.
Por último, el final y el salto temporal que se hace me gustó mucho. Me gusta este recurso (que también vi en Paradise Kiss) porque puedes ver cómo los protagonistas han evolucionado en el futuro y cómo les han influido los acontecimientos que se cuentan en la historia en su vida adulta. Me ha parecido un final muy emocionante y a la altura de un anime que recomiendo totalmente.


No hay comentarios:
Publicar un comentario